Prevención accidentes tráfico
Escrito por Beatriz Ossorio IES, miércoles 4 de diciembre de 2013 , 01:05 hs , en Actividades realizadas en las tutorías


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  • Visitas el jueves 5 de noviembre de 2020, 07:08 hs

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  • Angelita Ramos el miércoles 12 de febrero de 2025, 16:47 hs

    ¿Sabes cómo usar extintores de polvo ABC en la escuela?

    Los incendios en entornos educativos son, afortunadamente, poco frecuentes, pero no por ello debemos bajar la guardia. La seguridad de nuestros niños y jóvenes es primordial, y contar con los equipos de extinción adecuados es fundamental. Hoy vamos a hablar de los extintores de polvo ABC, verdaderos héroes en la lucha contra el fuego, y cómo utilizarlos correctamente en las escuelas españolas. Pero antes de lanzarnos a la acción, ¿sabías que el fuego, ese elemento tan fascinante y a la vez destructivo, necesita tres cosas para existir? ¡Exacto! Calor, combustible y oxígeno. Cortar cualquiera de estos elementos y ¡zas! Adiós fuego. Los extintores de polvo ABC, como veremos, atacan varios frentes a la vez.

    ¿Qué demonios son los extintores de polvo ABC?

    Antes de aprender a usarlos, debemos entender qué son. Un extintor de polvo ABC es un dispositivo portátil que contiene un agente extintor en forma de polvo fino. Este polvo, al ser expulsado, interrumpe el proceso de combustión de varias maneras:

    • Enfriamiento: Absorbe parte del calor generado por el fuego, reduciendo su intensidad.

    • Sofocación: Crea una barrera que impide el acceso del oxígeno al combustible.

    • Inhibición: Interfiere con las reacciones químicas que mantienen la combustión.

    La versatilidad es su gran virtud. La letra "A" indica que es efectivo contra incendios en materiales ordinarios como madera, papel y textiles. La "B" lo hace válido para líquidos inflamables como gasolina y aceites. Y la "C" lo habilita para combatir fuegos eléctricos. ¡Todo un todoterreno!

    Sin embargo, no es un arma mágica. Existen limitaciones. Por ejemplo, su uso en espacios cerrados puede reducir la visibilidad y dificultar la respiración. Además, el polvo puede dañar equipos electrónicos sensibles. Por eso, es crucial saber cuándo y cómo utilizarlos correctamente.

    ¡A la carga! Cómo usar extintores de polvo ABC en la escuela

    Imaginemos un pequeño incendio en la sala de profesores. ¿Qué hacemos? ¡Pánico! No, calma. Lo primero es evaluar la situación. ¿Es seguro acercarse? Si el fuego es pequeño y controlable, podemos intentar extinguirlo. Si es grande o está fuera de control, ¡evacuar! La seguridad siempre es lo primero.

    Si decidimos usar el extintor ABC, debemos seguir estos pasos:

    1. Acercarse al fuego con el viento a nuestras espaldas. Esto evita que el polvo nos sea arrastrado hacia nosotros.

    2. Retirar el seguro del extintor.

    3. Apuntar la boquilla hacia la base del fuego. Nunca directamente a las llamas.

    4. Presionar el disparador y barrer de lado a lado. Cubrir toda la zona afectada.

    5. Mantener una distancia segura del fuego.

    6. Vigilar la zona durante unos minutos. Asegurarse de que el fuego no se reavive.

    ¡Importante! Después de usar el extintor, se debe realizar una revisión y, si es necesario, recargarlo.

    ¿Dónde NO usar extintores de polvo ABC?

    Como hemos mencionado, los extintores de polvo ABC tienen sus limitaciones. No son la solución mágica para todos los tipos de fuego. Por ejemplo:

    • Fuegos en equipos eléctricos de alta tensión: El polvo conductor puede provocar cortocircuitos e incluso electrocuciones.

    • Incendios de metales combustibles: Algunos metales, como el magnesio y el sodio, reaccionan violentamente con el polvo, empeorando la situación.

    En estos casos, se deben utilizar otros tipos de extintores más adecuados, como los de dióxido de carbono o los de espuma.

    La importancia de la formación con extintores de polvo ABC

    Saber usar un extintor de polvo ABC no es algo que se aprenda de la noche a la mañana. La formación es clave. En las escuelas españolas, es fundamental que se impartan charlas y simulacros de evacuación periódicamente.

    • Formación para el profesorado: El personal docente debe recibir formación específica sobre el manejo de extintores, los procedimientos de evacuación y las medidas de prevención de incendios.

    • Educación para los alumnos: Los niños y jóvenes deben ser educados en materia de prevención de incendios desde edades tempranas. Se deben realizar simulacros de evacuación periódicamente para que sepan cómo actuar en caso de emergencia.

    La prevención es siempre la mejor opción. Mantener los pasillos y salidas de emergencia despejados, evitar sobrecargas eléctricas, prohibir el uso de velas y mecheros en el aula, y realizar inspecciones periódicas de las instalaciones son medidas fundamentales para prevenir incendios.

    Los extintores de polvo ABC son herramientas valiosas en la lucha contra el fuego, pero su uso debe ser responsable y adecuado. La formación y la prevención son clave para garantizar la seguridad en las escuelas españolas. Recuerda, ante cualquier situación de emergencia, la prioridad es siempre la seguridad de las personas.

     

  • Alvaro Carreras el jueves 26 de junio de 2025, 19:42 hs

    Elementos de protección activa y pasiva contra incendios

    El fuego no avisa. Surge cuando menos se espera y avanza con una voracidad que puede devorar estructuras, recuerdos, proyectos de vida y todo cuanto encuentra a su paso. Por eso, y sin medias tintas, hay que tenerle respeto. Hablamos de respeto con mayúsculas, de ese que obliga a tomar medidas serias, concretas y eficientes. En este escenario, la protección contra incendios se presenta como un escudo imprescindible. Y no cualquier escudo, sino uno forjado con tecnología, planificación y sentido común. Aquí entran en juego dos protagonistas clave: la protección activa y la protección pasiva contra incendios, que juntas forman un tándem insustituible en la lucha contra las llamas.

    La ignifugación es una de las técnicas fundamentales dentro del ámbito de la protección pasiva. No se trata simplemente de rociar productos químicos sin ton ni son, sino de aplicar tratamientos que convierten a los materiales en auténticos guardianes contra el fuego. Hablamos de soluciones que permiten a una estructura aguantar temperaturas extremas durante tiempos críticos, facilitando evacuaciones seguras y la actuación de los equipos de emergencia. Porque, cuando el humo invade el pasillo y el calor hace que las paredes crujan, cada segundo cuenta.

    En paralelo, no podemos olvidar la importancia de contar con una empresa de ignifugaciones que domine el terreno, que conozca las normativas, los materiales, los procedimientos adecuados y que pueda responder con eficacia a las necesidades particulares de cada edificio. Desde naves industriales hasta bloques residenciales, la protección contra incendios no es un lujo ni una opción, es una necesidad categórica.

    La combinación entre protección pasiva y activa debe entenderse como un maridaje perfecto: lo uno sin lo otro no tiene sentido. Para conocer en profundidad todos los detalles sobre los sistemas pasivos, desde puertas cortafuegos hasta pinturas intumescentes, recomendamos consultar esta guía especializada de protección pasiva contra el fuego. Solo a través de una sinergia completa se puede hablar de una defensa sólida y duradera.

    ¿Qué es la protección pasiva contra incendios?

    La protección pasiva contra incendios es ese ejército silencioso que permanece alerta en cada rincón del edificio, aunque no se le vea. Son los muros resistentes, las estructuras reforzadas, los techos ignífugos, las juntas selladas con materiales especiales. No necesitan botones ni energía. Funcionan desde el momento en que fueron diseñados para actuar.

    Su misión es clara: ralentizar la propagación del fuego, facilitar las evacuaciones y permitir que los servicios de emergencia tengan tiempo y margen de maniobra. La clave está en la resistencia estructural al fuego, un valor que puede salvar vidas cuando el humo lo cubre todo y el caos amenaza con desbordarse.

    Tipos de protección pasiva contra incendios

    • Prevención estructural: se aplican medidas constructivas que permiten al edificio resistir las llamas sin colapsar. Elementos como pilares, vigas o forjados tratados con productos ignífugos que prolongan su integridad estructural.
    • Compartimentación: consiste en dividir el edificio en sectores de incendio mediante elementos como puertas cortafuegos, tabiques resistentes al fuego o sellados de pasos de instalaciones. Así se impide el avance de las llamas de una zona a otra.
    • Revestimientos y tratamientos ignífugos: aplicación de pinturas intumescentes, morteros o paneles que retrasan el aumento de temperatura en materiales combustibles, protegiendo el conjunto de la estructura.

    Ventajas clave de la protección pasiva

    • No requiere intervención humana ni energía eléctrica.
    • Es parte integral del diseño del edificio, con lo que su efectividad es constante.
    • Fácil mantenimiento y menor riesgo de fallo técnico.
    • Prolonga los tiempos de evacuación y reduce el colapso estructural.

    ¿Qué es la protección activa contra incendios?

    Si la pasiva es el escudo, la protección activa contra incendios es la lanza. Aquella que reacciona, alerta, combate y extingue. Aquí hablamos de sistemas diseñados para detectar el fuego y actuar directamente sobre él, a través de mecanismos automáticos o intervención humana. Sin estos dispositivos, toda la arquitectura de seguridad queda coja.

    Elementos de la protección activa

    • Sistemas de detección: dispositivos como detectores de humo, calor y llamas que se activan ante la más mínima señal de combustión, permitiendo una evacuación rápida y segura.
    • Sistemas de alarma: sirenas, señales luminosas o avisos automáticos que informan a los ocupantes del peligro inminente y movilizan a los equipos de intervención.
    • Extinción manual: extintores portátiles, bocas de incendio equipadas (BIEs), mangueras. Son la primera línea de defensa directa contra las llamas.
    • Extinción automática: rociadores automáticos (sprinklers), sistemas de gas o espuma que se activan al detectar altas temperaturas, liberando agentes extintores.
    • Control de humos: ventilación forzada que permite mantener las vías de evacuación despejadas de humo, principal causa de muertes en incendios.

    Normativa aplicable a la protección contra incendios

    La normativa española es clara y rigurosa en cuanto a la protección contra incendios. El Código Técnico de la Edificación (CTE) establece los requisitos básicos que debe cumplir todo inmueble en materia de seguridad en caso de incendio. A su vez, el Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales detalla las condiciones específicas para el sector industrial, donde los riesgos se multiplican.

    Ambas regulaciones establecen exigencias en cuanto a resistencia al fuego de elementos estructurales, compartimentación, señalización, instalación de sistemas activos y pasivos, así como mantenimiento y revisiones periódicas.

    Importancia de la planificación integrada

    La verdadera efectividad reside en la integración estratégica de todos los elementos. De nada sirve un sofisticado sistema de detección si los pasillos están mal compartimentados o si la estructura no soporta el calor. La planificación conjunta de medidas activas y pasivas garantiza una respuesta efectiva y completa ante cualquier conato.

    Además, la formación del personal, los simulacros periódicos, las inspecciones técnicas y el cumplimiento normativo son piezas clave en este engranaje. Un edificio seguro es aquel donde todo, desde el hormigón hasta el pulsador de alarma, forma parte de una misma sinfonía: la de salvar vidas.

    La prevención de incendios no puede improvisarse. Es una cuestión de responsabilidad, de ética y de inteligencia técnica. Apostar por sistemas de protección activa y pasiva contra incendios es proteger la vida, el patrimonio y el futuro. Y en eso, no se debe escatimar jamás. Porque cuando el fuego asoma, solo sobrevive quien estuvo verdaderamente preparado.

  • Lesla G. el martes 20 de enero de 2026, 23:37 hs

    Las nuevas exigencias normativas que transforman el coste de la vivienda en España

    Las nuevas exigencias normativas que transforman el coste de la vivienda en España. Un nuevo marco regulatorio que redefine la edificación residencial. 

    La vivienda en España se enfrenta a un cambio estructural profundo derivado de la actualización del marco normativo que regula la edificación. Las modificaciones introducidas en el Código Técnico de la Edificación (CTE) no solo responden a compromisos europeos, sino que suponen una redefinición integral de los estándares constructivos, con impacto directo en los costes de promoción, rehabilitación y mantenimiento de los inmuebles. Desde la perspectiva del sector, estas medidas marcan un antes y un después en la forma de proyectar edificios, incorporando criterios mucho más estrictos en materia ambiental, energética, de movilidad sostenible y seguridad.

    El resultado inmediato de este nuevo escenario es un incremento significativo del precio final de las viviendas, que se traslada al comprador en un contexto ya tensionado por la escasez de oferta y el aumento sostenido de la demanda. Analizamos en profundidad cómo estas exigencias afectan a cada fase del proceso constructivo y por qué pueden encarecer una vivienda hasta cifras nunca vistas en el mercado reciente.

    Exigencias ambientales y energéticas: el nuevo eje de la construcción

    Uno de los pilares de la modificación del CTE es la eficiencia energética obligatoria. A partir de ahora, los edificios de nueva construcción deberán integrar sistemas avanzados de generación de energía renovable, especialmente mediante instalaciones solares en superficies superiores a 250 metros cuadrados. Esta obligación se extiende tanto a edificios residenciales como no residenciales, incluyendo inmuebles de titularidad pública.

    Además, se refuerza el concepto de edificio saludable, donde la higiene, la protección del medio ambiente y la durabilidad de los materiales se convierten en requisitos normativos. Los proyectos deberán justificar de forma exhaustiva que reducen riesgos para los usuarios y minimizan el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida del inmueble, desde su construcción hasta su uso y mantenimiento.

    En paralelo, se imponen sistemas inteligentes de control del consumo energético, especialmente en iluminación. Estos sistemas deberán monitorizar, registrar y analizar el uso energético en tiempo real, permitiendo ajustes continuos y detectando pérdidas de eficiencia. La incorporación de esta tecnología incrementa la inversión inicial, pero se presenta como obligatoria para cumplir con los nuevos estándares.

    Climatización, calefacción y energías renovables obligatorias

    La normativa también eleva el listón en los sistemas de climatización y producción de agua caliente sanitaria. Las bombas de calor deberán alcanzar rendimientos estacionales mínimos para ser consideradas eficientes, y los sistemas urbanos de calefacción o refrigeración estarán obligados a utilizar un porcentaje elevado de energías renovables o calor residual.

    Estas exigencias técnicas implican una mayor complejidad en el diseño de instalaciones, así como la necesidad de equipos más avanzados y costosos. Para los promotores, esto se traduce en un aumento directo del presupuesto de obra, mientras que para los propietarios supone un encarecimiento del precio de adquisición, aunque con la promesa de un menor consumo energético a largo plazo.

    Movilidad sostenible: un nuevo estándar obligatorio en los edificios

    Otro de los cambios más relevantes es la introducción de la movilidad sostenible como requisito normativo. Los edificios con aparcamiento deberán contar con infraestructura mínima para la recarga inteligente de vehículos eléctricos, preparada para una futura ampliación. Esta obligación afecta tanto a nuevas promociones como a determinadas rehabilitaciones de gran envergadura.

    En el caso de los edificios residenciales, se establece además una dotación mínima de plazas de aparcamiento para bicicletas, fijada en dos plazas por vivienda. Estas plazas deben cumplir dimensiones específicas y reservar un porcentaje para bicicletas de mayor tamaño. La consecuencia directa es una reducción del espacio disponible para otros usos y un incremento de los costes de ejecución y diseño del aparcamiento.

    Medidas avanzadas de protección y sectorización contra incendios

    La actualización del CTE introduce criterios mucho más estrictos en materia de seguridad contra incendios, con especial atención a la compartimentación de los edificios y a la limitación de la superficie de los sectores de incendio. En edificios de varias plantas, cada sector no podrá superar los 4.000 metros cuadrados, lo que obliga a rediseñar la distribución interior y a incorporar elementos constructivos adicionales.

    Los aparcamientos deberán constituir sectores de incendio independientes cuando estén integrados en edificios con otros usos, y se refuerzan las exigencias relativas a barreras cortafuegos y protección pasiva. Todo ello incrementa la complejidad técnica del proyecto y, por tanto, su coste final.

    Extinción de incendios y equipamiento obligatorio en viviendas

    Dentro de este nuevo marco normativo, la protección activa contra incendios adquiere un protagonismo esencial. Se exige la instalación de extintores de incendios portátiles en cada planta, garantizando un recorrido máximo de 15 metros desde cualquier origen de evacuación. Esta medida obliga a planificar cuidadosamente la ubicación de los equipos y a cumplir con criterios estrictos de señalización y accesibilidad.

    La normativa también contempla la obligatoriedad de alarmas de humo autónomas en el interior de todas las viviendas, reforzando la detección temprana y la seguridad de los ocupantes. En edificios de gran altura, se añade la exigencia de ascensores de emergencia, lo que supone una inversión adicional significativa en obra nueva.

    Protección pasiva, sellados y collarines intumescente en instalaciones

    Junto a la protección activa, la normativa refuerza de forma notable la protección pasiva contra incendios, especialmente en el sellado de pasos de instalaciones. Los collarines intumescente se convierten en un elemento clave para garantizar la sectorización y evitar la propagación del fuego y el humo a través de conductos y tuberías.

    Estos sistemas, obligatorios en múltiples puntos del edificio, incrementan el coste de materiales y mano de obra, pero son esenciales para cumplir con los nuevos requisitos de resistencia al fuego. Su correcta instalación y certificación será determinante para la obtención de licencias y la validación final del proyecto.

    Impacto económico: viviendas más seguras, pero más caras

    La suma de todas estas exigencias normativas tiene un impacto directo en el precio final de la vivienda. Las estimaciones apuntan a un sobrecoste que puede alcanzar hasta 18.000 euros por vivienda, una cifra que se añade a un mercado ya tensionado por la falta de oferta y el encarecimiento del suelo.

    Desde el punto de vista del sector inmobiliario, estas medidas suponen un desafío significativo. Si bien mejoran la eficiencia energética, la sostenibilidad y la seguridad de los edificios, también reducen la capacidad de ajustar precios en un contexto de alta demanda. El resultado es un mercado menos accesible para amplias capas de la población.

    Un nuevo paradigma constructivo en España

    Nos encontramos ante un cambio de paradigma en la edificación residencial. La vivienda del futuro será más eficiente, más sostenible y más segura, pero también más costosa. Las nuevas normas ambientales y técnicas redefinen el estándar mínimo de calidad, obligando a promotores, arquitectos y constructores a adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente.

    La clave estará en encontrar un equilibrio entre sostenibilidad y accesibilidad, evitando que el legítimo objetivo de mejorar el parque inmobiliario se traduzca en una barrera insalvable para el acceso a la vivienda. Mientras tanto, el impacto de estas normas ya se deja sentir en el precio de los inmuebles y en la planificación de nuevos desarrollos.